Hola:
en este enero de temperaturas máximas muy altas y temperaturas mínimas muy bajas, abundante de luz cuando el sol está presente, y de días crecientes, apetez salir dar una vueltina por lugares desconocidos.
San Pedro Mallo, cuyo reclamo fue la cascada, nos deparó pinturas rupestres, una buena comida en el mesón, arquitectura popular, soutos de castaños de cortezas retorcidas, y recordar la historia de aquellos hombres que aguantaron en Filipinas muchos meses después de que España se hubiese rendido y retirado, y que solo cesaron en su defensa hasta que descubrieron que todo había acabado tiempo antes. De este pueblo era uno de aquellos.
Quiero pensar que representa un chamán, un curandero, un mago del clan, con un tocado de cabeza de ciervo por ejemplo.
El manal, para separar la paja del grano, con dos filas de hombres enfrentados y batiendo la mies rítmicamente y de forma alternativa.
La huertina con las berzas, para degustar ricos caldos calentitos en invierno.
Las casas de Salentinos tienen casi todas su encanto, su detalle personal. El molino, el precioso albergue y la hospitalidad de quienes lo mantienen. Aunque los días son cortos, como el cielo está despejado, permitió un paseo por su calle principal, hasta que ya cayó la noche.
Y mientras haya sol, hay que aprovecharlo, que por estas tierras, entre montañas altas, y con cielos nublados durante largos periodos, podemos llegar a echarlo mucho de menos. Por La Majúa, los rosales lo tiñen todo de rojo con sus frutos, los "picaculos". Silencio y paz por esos caminos, excepto el sordo rumor del río. Bonitos puentes en el pueblo, y encrucijada de rutas de senderismo.
Hasta luego.
De las tierras leonesas y de las cercanas, de lo que pasa y de lo quisieramos que pasara,...yo que sé.
12 enero 2019
27 diciembre 2018
Falta de luz, en doble sentido
Hola:
Las luces no quisieron presentarse a mis ojos, solo se insinuaron. El sol no apareció. Al final nada más que luces artificiales, y un arrebol de altura en el último instante.
Y sigue apabullando en la memoria el silencio, en medio de lo que debería ser bullicio. Y la intuición del frío, que al igual que las luces, parece que quiso dejar solamente una advertencia.
No desisto en el empeño. Incluso por el mero hecho de sentirse tan lejos de todo lo conocido.
Hasta luego.
Las luces no quisieron presentarse a mis ojos, solo se insinuaron. El sol no apareció. Al final nada más que luces artificiales, y un arrebol de altura en el último instante.
Y sigue apabullando en la memoria el silencio, en medio de lo que debería ser bullicio. Y la intuición del frío, que al igual que las luces, parece que quiso dejar solamente una advertencia.
No desisto en el empeño. Incluso por el mero hecho de sentirse tan lejos de todo lo conocido.
Hasta luego.
12 noviembre 2018
Otoño, por si se acaba
Hola:
con el sol cada vez más cercano al horizonte y progresivamente menos presente, las sombras más largas, y la falta de flores que se suple con las tonalidades rojizas y amarillentas de las hojas en una especie de arlequinado de los montes. Como de repente puede dejar de verse el sol y encontrarnos con el solsticio de invierno asomado a los cristales de la ventana, pues dejo un recuerdo.
Hasta luego.
con el sol cada vez más cercano al horizonte y progresivamente menos presente, las sombras más largas, y la falta de flores que se suple con las tonalidades rojizas y amarillentas de las hojas en una especie de arlequinado de los montes. Como de repente puede dejar de verse el sol y encontrarnos con el solsticio de invierno asomado a los cristales de la ventana, pues dejo un recuerdo.
Hasta luego.
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