De las tierras leonesas y de las cercanas, de lo que pasa y de lo quisieramos que pasara,...yo que sé.
15 diciembre 2012
17 noviembre 2012
28 octubre 2012
21 septiembre 2012
En la ruta de los dosmiles III Nevadín
A casi medio camino, la sequía es menos patente. El verde de los prados, no obstante, no oculta que el otoño se acerca sigilosamente.
Ya se ven otros valles de otras tierras. Y la montaña que parece una pez diablo, está mirando el lugar donde los romanos extrajeron oro en las entrañas de una ladera que tal vez no difiera mucho de la que vemos ahora.
Arriba, vuelve a aparecer el murciélago, que me resulta simpático. Diría El Quijote, "que me place".
Las Ubiñas hacia el este, destacan entre todos los picos de alrededor. Agrestes, casi crueles, con noticias de rescates, de heridos y de muertes. No son para mí. Sólo busco llegar, donde me lleven mis pies, sin "gatear".
Definitivamente el otoño se proclama con carteles como el del serbal de cazadores repleto de frutos, días antes de su llegada oficial. Está impaciente. Y lo espero con ganas. Con ganas de cambio. Con ganas de agua. Con avidez del colorido arlequinado de estos montes cuando deciden sus árboles comenzar a descansar.
Y llego a mi hogar temporal. Me espera la familia, la amistad, la sidra y el buen yantar.
Y un cielo donde no cabe una estrella más. La Vía Lactea dividiéndolo en dos. Y la constelación del cisne, que tal vez apunta que se acerca a nosotros de tierras más lejanas, para pasar el invierno con un poco más de comodidad.
Chao.
Sin embargo el calor aprieta, y las fuentes están secas. Pero el esfuerzo tiene la recompensa de las vistas.
Ya se ven otros valles de otras tierras. Y la montaña que parece una pez diablo, está mirando el lugar donde los romanos extrajeron oro en las entrañas de una ladera que tal vez no difiera mucho de la que vemos ahora.
Arriba, vuelve a aparecer el murciélago, que me resulta simpático. Diría El Quijote, "que me place".
Las Ubiñas hacia el este, destacan entre todos los picos de alrededor. Agrestes, casi crueles, con noticias de rescates, de heridos y de muertes. No son para mí. Sólo busco llegar, donde me lleven mis pies, sin "gatear".
Definitivamente el otoño se proclama con carteles como el del serbal de cazadores repleto de frutos, días antes de su llegada oficial. Está impaciente. Y lo espero con ganas. Con ganas de cambio. Con ganas de agua. Con avidez del colorido arlequinado de estos montes cuando deciden sus árboles comenzar a descansar.
Y llego a mi hogar temporal. Me espera la familia, la amistad, la sidra y el buen yantar.
Y un cielo donde no cabe una estrella más. La Vía Lactea dividiéndolo en dos. Y la constelación del cisne, que tal vez apunta que se acerca a nosotros de tierras más lejanas, para pasar el invierno con un poco más de comodidad.
Chao.
05 septiembre 2012
En la ruta de los 14 dosmiles ;) II
Días antes del Pico el Río, habíame acercado al Cueto de Arbas. Tanto tiempo sin ser hollado por mi.
La Laguna de Arbas sigue pareciendome guapa. Y me gustan los arándanos que ya encuentro por el camino.
Es una ruta breve. En hora y media, desde el aparcamiento de la estación de esquí, estás arriba, poco más o menos. Primero por la pista, y después por la senda y cresteando.
Curiosamente, la Laguna de Arbas, no se ve desde el Cueto de Arbas. Pero si Brañas de Arriba, el Valle de Leitariegos, El Cornón, ...
La Calluna está muy guapa; aunque no de arándanos, ni moras, ni moruenganos, alegra la vista.
Hay gente comiendo en el merendero, y me llegan unos olores que merecen mi atención. Por desgracia no estoy invitado.
Recuerdos me traen estos camiones. ¿Se seguirán fabricando?
2007 m.s.n.m.a. Un bonito paseo, y concurrido.
La Laguna de Arbas sigue pareciendome guapa. Y me gustan los arándanos que ya encuentro por el camino.
Es una ruta breve. En hora y media, desde el aparcamiento de la estación de esquí, estás arriba, poco más o menos. Primero por la pista, y después por la senda y cresteando.
Curiosamente, la Laguna de Arbas, no se ve desde el Cueto de Arbas. Pero si Brañas de Arriba, el Valle de Leitariegos, El Cornón, ...
La Calluna está muy guapa; aunque no de arándanos, ni moras, ni moruenganos, alegra la vista.
Hay gente comiendo en el merendero, y me llegan unos olores que merecen mi atención. Por desgracia no estoy invitado.
Recuerdos me traen estos camiones. ¿Se seguirán fabricando?
2007 m.s.n.m.a. Un bonito paseo, y concurrido.
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