26 septiembre 2016

Plasencia en tránsito.

Hola:

aunque la estancia en Plasencia era parada forzosa para llegar en buenas condiciones a Ronda, no es menos cierto que en otras ocasiones de visita por la provincia de Cáceres, estaba en la lista. Así que aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, le asigné la estación intermedia entre mi origen y Andalucía. Y, seguro que la comparación es odiosa, pero es lo que me sugiere, la llamaría "la pequeña Ávila".
El acueducto no es romano, pero no deja de ser bonito.
La catedral
La Plaza Mayor
Las murallas

Los árboles-hiedra jjjj
Y el amanecer, que fue espectacular
Se quedan en la lista de nuevo, Trujillo, Mérida,... pero no hay tiempo para todo.
Hasta luego.



El puente de Ronda y Setenil de las Bodegas

Hola:

después del estrés de cuatro carriles llenos de coches, con incorporaciones y salidas cada poco y con la inseguridad de saber si no me habría equivado en alguna de ellas (hablo del paso por Sevilla), llegué a Ronda, y al bajar, pensé que me había confundido en algún cruce, pero mucho, porque todas las caras que veía eran asiáticas jjjjjj.
Por fin estuve en el Puente Nuevo sobre el Tajo de Ronda. Y aunque lo he visto muchas veces en fotos, fue estupendo verlo en directo, desde ambos lados, desde arriba y desde abajo. Pero antes, en el mirador, la música de Leticia y Lucho, arpa y flauta, me cautivó.










El pueblo tiene otros encantos, como el Puente Nuevo, bueno, Puente Nuevo hasta que hicieron el Puente Nuevo jjjj. No sé por qué, me imagino a Curro Jiménez, por esas calles, y en un recodo, encontrarse con alguien, y abrir los dos sus "facas" (al abrirlas yo creo que se convertían en los primeros antecedentes de las espadas laser de la guerra de las galaxias, brillando sus hojas con la luz de la luna en movimientos rápidos).

A poca distancia de Ronda, Setenil de las Bodegas, típico pueblo blanco andaluz, con su torreón, y con esos barrios del río, donde las casas y los bares aprovechan la geología para dar una estampa singular, sorprendente y poco común.
Hasta luego.

Salga el Sol por Antequera, y póngase por donde quiera.

Hola:

llegando a Antequera los olivos se ven más profúsamente. Y en una glorieta, les hacen homenaje mostrando un molino.
Lo primero era visitar los dólmenes (no me preguntéis por qué), los más grandes de Europa, creo. Lo bueno es que desconocía uno de ellos y quedará para otra ocasión si se tercia. Y me dio que pensar que en el 4700 a.c. gentes que tal vez luchaban por subsistir, dedicaran tanto esfuerzo para dar cobijo a sus seres queridos una vez muertos, cuando hoy vemos imágenes de gente que no hace el más mínimo gesto de solidaridad y pasan de largo ante otro ser humano caído en una acera. ¿Hemos evolucionado?

La zona histórica de Antequera también era menester visitarla.


Y por supuesto, el Torcal de Antequera. Que no me defraudó para nada. Aunque me hubiera gustado ver los fósiles de ammonites... pero todo no se puede hacer.


Hasta luego.



Los Cahorros Monachil.

Hola:

Es un desfiladero que merece la pena recorrer, porque es distinto, porque a pesar del calor del entorno, se está fresquito.

Empecé en la antigua era de Monachil, pasado el pueblo en dirección a la estación de Sierra Nevada; hay unos carteles indicadores. 
Al principio caminamos por las afueras del pueblo hasta llegar a un punto en el que señalan "Cahorros bajos".
Yo fui hacia Cahorros altos. Por un sendero con baranda de madera a buena altura, se llega al puente colgante largo, el nexo de unión de todos los posibles accesos al desfiladero más profundo.


Aunque era un día laborable de septiembre, aun había bastante gente. En fines de semana, a veces hay que hacer cola para cruzar el puente colgante o los puntos menos accesibles en el desfiladero: aquellos en que hay que andar a gatas, agarrarse a unas agarraderas ancladas en la pared para pasar, o donde hay que bajar al río para continuar. No es muy aconsejable llevar niños pequeños o un poco trastos, conviene centrarse en la ruta, porque hay un riesgo, claro.
El desfiladero no tiene desperdicio por lo angosto, lo umbrío, el río al lado, los túneles, lo alto de las paredes,... se pierde la noción del tiempo.


Superado el desfiladero, se abre una zona un poco más amplia, en la que se puede cruzar otro puente colgante a mano izquierda (en el sentido contrario al discurrir del río) que acabará llevando al pueblo con vistas desde arriba del desfiladero por una pista. Se puede coger un sendero a mano derecha que asciende hasta colocarse por encima del desfiladero y que acaba también en el pueblo. O seguir de frente. O darse la vuelta por el mismo sitio; la parte más bonita es la que hemos hecho hasta ese momento.

Siguiendo de frente, transcurrido un tramo, a mano izquierda vuelve a haber otro puente que lleva por un sendero y que conecta con la pista que mencioné antes. En el puente hay un indicador que reza "Puente de las Chorreras". Ya no es un puente colgante, si no de obra y el sendero que nos lleva hasta el sale hacia la izquierda, como dije, y hacia atrás.

A la derecha, subiendo "a cuatro patas", llegamos a la "Nacimiento de las Chorreras", desde la que sale un sendero a media ladera por la margen derecha del río que nos conducirá al pueblo de vuelta.

De frente, tras un rato andando, se llega a una central eléctrica, por cuya parte derecha, pegado al muro, transcurre un pequeño sendero que siguiéndolo un buen tramo te lleva por un bosque de ribera, con unas cascadas a mano izquierda. Y donde parece que ya no continua, pues emprendemos el retorno.

Esta vez, pasado el puente colgante largo en sentido contrario, se baja al río y se camina a su lado. Hay varias opciones. Si se acaba yendo por la margen derecha se sale al indicador de "Cahorros bajos" que mencioné al principio, y desde ahí, a la antigua era que está un poco apartada del pueblo. O se puede volver a cruzar el río, y hacer la vuelta ya por la margen izquierda, sin pérdida, hasta llegar al primer puente asfaltado del pueblo de Monachil, y desde ahí, volver a la era si es donde dejamos el coche. Este último tramo es muy agradable de recorrer (tal vez sería mejor ir por él y volver por otro) y muy fresco. 


Ese lunes estaba casi todo cerrado en Monachil. Menos mal que en el último puente aguas abajo, había un pequeño establecimiento en el que corrieron risueñas unas refrescantes cervezas por unas gargantas secas. 
En internet hay muchas imágenes, y mejor explicadas, de la zona y la ruta, echadles un vistazo. No hagáis mucho caso de mis indicaciones, que soy un desastre. Consultadlo antes en internet.

Hasta luego.

04 septiembre 2016

De vacas y trincheras

Hola:

A primera hora El Sol es lánguido, pero luego apretaría lo suyo.
Estos pastizales están agostados (en septiembre jjj) y agotados; el verano ha sido demasiado seco. Y generan estampas bucólicas y un poco tristes simultáneamente. Aún así, hay una buena cabaña ganadera que todavía extrae recursos para engordar.




Aunque en los modestos regatos que quedan florece todavía la Parnassia palustris.
Y llegando a lo alto, podemos contemplar los esfuerzos inútiles de unos seres que decimos que somos inteligentes. Cuanto trabajo improductivo, baldío, con un objetivo equivocado.



Hasta otra ocasión.