10 abril 2016

Primavera

Hola:

Si la primavera no viene a mi, "mi" va a la primavera. Para eso hay que bajar altitud. Pero donde estoy, para bajar altitud, primero, a veces, hay que subir.
Y empezamos mal, porque nieva, y a los lados de la carretera hay más de dos metros de nieve; no se ven las señales ni los postes a franjas blancas y rojas que se ponen en los puertos. Peña Ubiña apenas se vislumbra; porque aunque no nieva mucho, sí lo suficiente para reducir la visibilidad.
La nieve fina corre empujada por el viento carretera arriba. A punto estuve de dar la vuelta. Pero no.
Y mereció la pena, porque quitando un aguacero que me pilló justo en medio de la nada, pero con paraguas jjjjj, el resto del día fue estupendo en cuanto sol y temperatura.
La última vez que había hecho esta ruta, había ido con mi madre. Y rememoré muchas cosas de ese día.
Bueno, sigue sin romper la primavera, pero ya se atisba.

Pulmonaria longifolia

Lathraea clandestina, por fin después de tanto tiempo.


Allium ursinum

Anemone nemorosa


Glechoma hederacea.


Diéronme envidia viendo como tiraban sidra.

Fragaria vesca, a punto de dar las primeras fresas, moruenganos.



Hyacinthoides non-scripta


Vicia faba; habas, no confundir con judías o alubias.

Pentaglottis sempervirens, ésta le gustó a mi hermana la úlitma vez que la puse jjjj

Crataegus monogyna, espino albar, cerrando una finca.
He de volver, porque no he hecho más que empezar esta zona, pero hace falta buen tiempo, y tiempo (ni bueno ni malo, sino abundante). Y que las circustancias me lo permitan.

Hasta luego.

09 abril 2016

El sitio de mi recreo




Helleborus foetidus con los labios pintados jjjj








Chao.

08 abril 2016

Pardiez

Boto a brios. A fe mía que nunca pensaría hallar tanta fermosura tan presto do uno yanta. 
Y es que a veces menospreciamos lo que tenemos al lado por darle a lo extraño porte y prestancia.
Ruta apetecible botánicamente y paisajísticamente también. Hay tráfico de bicicletas, pero con educación se lleva sin problema. La gente muy educada; lo que no ocurre a veces en otras rutas más masificadas.
He vuelto a añadir más plantitas nuevas a mi colección. Remedando a un famoso muñeco de ventrílocuo de hace unos cuantos años he de decir: Que contento estoyyyyyyyyyyyy.
 

 Hyancinthoides non-scripta

 Muscari comosum
 Anchusa undulata

 El intenso azul de la Polygala microphylla.
 Orchis morio tal vez.
 Linaria elegans

 Linaria amethystea, ahora me la encuentro por todas partes
 Quercus suber. Zufreiro, azufreiro.
Y si la vez anterior me despedí con ladridos de corzo y cantos de perdiz; en esta ocasión lo hago con el repiqueteo de un pájaro carpintero en un tronco y el aleteo de ánades reales en el embalse.


Hasta luego.

03 abril 2016

Guau

Hola:

esa fue la expresión que un científico del proyecto SETI anotó al lado de una hoja, cuando revisando el trabajo de la noche anterior, encontró una señal potentísima que parecía indicar una actividad inteligente extraterrestre. Lamentablemente, o no, cuando volvieron a buscar en el lugar de donde provenía la señal, no la encontraron por más que lo intentaron.
Y esa fue la expresión que se me escapó cuando vi en el paseo de los zufreiros del Frade la primera de las plantas que tenía sin "fichar" y que además no me esperaba encontrar.
Platycapnos spicata.

Vendrían después otras más, de forma que, aunque amenazaba lluvia, seguí adelante por la esperanza de tanta recompensa.
Cynoglossum cheirifolium.

Buglossoides arvensis.

La primavera ha llegado por fin a estas tierras, y llena de pequeñas bellezas coloreadas los márgenes del camino.
 Linaria amethystea.

 Lunaria annua.

 Mathiola fruticulosa.

 Sedum forsterianum.

La minúscula Viola kitaibeliana.
Camino que emprendí con el objetivo de llegar a los zufreiros, azufreiros, alcornoques, del Frade. Y había unos ejemplares espectaculares. 





Es una ruta cortita, y pueden apreciarse paisajes admirables, conjugando la minería romana de "ruina montium" y la minería actual de "destrozar montium"; los valles limítrofes gallegos, los caminos almohadillados de verde.





Como complemento, me acerqué al castillo de Cornatel, por un camino por que no había ido nunca, para tener nuevas perspectivas, pasando antes al lado de los castaños del Lago de Carucedo.





Un día "magnífico", que espero se repita más adelante, en esta prometedora primavera. Y me despido entre ladridos de corzo y cantos de perdiz.

Hasta luego.


Cuentos, cuentos.



Hola:

Cuenta un cuento de hace mucho tiempo, y lo que cuenta no se si es inventado o cierto, que en un prado nació un manzano. El dueño del prado le prodigó todos los cudiados: lo regaba, lo abonaba, lo libraba de malas hierbas, lo protegía de los animales que querían comérselo, le podaba las ramas rotas,...
Tan bien cuidado estaba que sus ramas pasaban a un jardín muy elegante de al lado. Y así durante un tiempo, con trabajo y paciencia, el dueño del prado lo mimó hasta que dio sus primeras y espectáculares manzanas.
Entonces, el joven, guapo y rico dueño del jardín, goloso de las manzanas, comenzó a alabar sus flores, sus frutos, sus ramas,... y tanto y tan bien lo hizo que embelesó al manzano y al año siguiente sólo dio fruta en las ramas que sobrevolaban el jardín vecino.
Así nos puede ocurrir a las personas, que desdeñamos o no damos importancia a quien siempre estando al lado nos ayudó en todo momento, pensando que será así siempre, y nos ciegan las alabanzas del extraño que nunca hizo nada por nosotros y sólo busca su satisfacción.
Aún así, el dueño del prado, mayor, desaliñado y frugal, en que se encontraba el manzano, siguió cuidándolo hasta que por vejez, el árbol murió.
Ocurrió que de una de las manzanas que había caído en el jardín anejo y que no se aprovechó, y de una de las semillas de esa manzana, nació otro manzano. El cuál creció sin muchos miramientos por parte del dueño del jardín, que sólo esperaba a ver que podría sacar de él en poco tiempo.
Y a partir de aquí hay varias versiones de este cuento.
Hay quien dice, que como el arbolillo tardaba en dar fruta, o que cuando la dio, por falta de cuidados, la fruta era insípida y poco aprovechable, que el dueño del jardín lo arrancó de cuajo.
Otros dicen que el arbolillo fue creciendo poco a poco a pesar de todo y que sus ramas se extendieron también al prado aledaño y según unos dio fruto en uno de los lados y en el otro no, y según otros dio fruto en los dos lados de la medianera. Sea como fuera, ésta última parte carece de importancia; ¿o no?.



Hasta luego.